Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación (ENLD)
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO)
Disponible aquí
La Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación (ENLD) es el documento de planificación que define la política de España para prevenir, reducir y revertir la degradación de las tierras y combatir la desertificación. Elaborada por el MITECO, la estrategia sirve como marco de referencia para coordinar las actuaciones de las distintas administraciones y cumplir los compromisos adquiridos por España en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD).
¿Qué objetivos persigue?
La Estrategia tiene como finalidad:
- Prevenir la degradación del suelo y frenar el avance de la desertificación.
- Restaurar ecosistemas y terrenos degradados.
- Promover una gestión sostenible del suelo, el agua y los recursos forestales.
- Incrementar la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.
- Integrar la lucha contra la desertificación en las políticas agrícolas, forestales, hidrológicas y de ordenación del territorio.
- Contribuir al objetivo internacional de alcanzar la neutralidad en la degradación de las tierras (Land Degradation Neutrality, LDN).
Principales líneas de actuación
La Estrategia plantea actuaciones dirigidas a:
- Mejorar la conservación y restauración de los suelos.
- Reducir la erosión y recuperar la cubierta vegetal.
- Impulsar una gestión forestal sostenible y prevenir los incendios.
- Favorecer una agricultura más sostenible y adaptada al cambio climático.
- Proteger los recursos hídricos y mejorar su gestión.
- Potenciar la investigación, la innovación y el seguimiento del estado de los suelos.
- Reforzar la sensibilización y la cooperación entre administraciones y sectores implicados.
Importancia del documento
La ENLD parte de la base de que España es uno de los países europeos con mayor riesgo de desertificación, debido a factores como la aridez, las sequías, la erosión, los incendios forestales y los efectos del cambio climático.
Por ello, el documento propone un enfoque integral que combina prevención, restauración y adaptación para conservar la productividad de los suelos, proteger la biodiversidad y garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas y de las actividades económicas que dependen de ellos.


