Iniciativa para promover la reforestación y revegetación en la costa mediterránea ibérica

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Expertos proponen un cambio de enfoque basado en la prevención, la adaptación y la participación ciudadana para reducir el impacto de los incendios forestales y proteger mejor a las personas y al territorio

El reciente incendio de Los Gallardos (Almería), que dejó 13 víctimas mortales y arrasó cerca de 7.000 hectáreas, ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de replantear la forma en que se gestionan los incendios forestales. Más allá de la capacidad de extinción, los especialistas consideran que resulta imprescindible apostar por la prevención, la planificación y la adaptación para afrontar un riesgo que aumenta año tras año debido al cambio climático y a la transformación del territorio.

Un escenario cada vez más complejo

Las altas temperaturas, la sequedad extrema de la vegetación y la proliferación de matorrales altamente inflamables favorecen la aparición de incendios más intensos y difíciles de controlar. A ello se suma el crecimiento de las viviendas situadas en la interfaz urbano-forestal, donde la proximidad entre las zonas habitadas y la vegetación incrementa la exposición de la población.

Los autores advierten de que el modelo actual, centrado principalmente en la extinción de los incendios una vez iniciados, ya no resulta suficiente para hacer frente a esta nueva realidad. En su opinión, es necesario evolucionar hacia una gestión integral del riesgo que priorice la preparación antes de que ocurra la emergencia.

1. Identificar y reducir la vulnerabilidad social

Uno de los primeros aspectos que debe abordarse es la vulnerabilidad de la población. Las personas mayores, quienes viven solas o en viviendas aisladas y aquellas con menor capacidad económica presentan mayores dificultades para responder ante una emergencia.

Los incendios también afectan al tejido económico local, comprometiendo la actividad de empresas, infraestructuras y servicios esenciales. Por ello, los expertos consideran imprescindible identificar estas vulnerabilidades y desarrollar planes específicos para reducirlas.

2. Apostar por soluciones basadas en la naturaleza

La restauración de los ecosistemas constituye una herramienta clave para disminuir el riesgo de incendios. Entre las medidas propuestas destacan el pastoreo controlado, la creación de cortafuegos verdes, la restauración de zonas húmedas y el fomento de paisajes menos inflamables.

Además de reducir la propagación del fuego, estas actuaciones contribuyen a mejorar la biodiversidad, favorecer la adaptación al cambio climático y generar beneficios económicos y ambientales para las comunidades rurales.

3. Planificar y formar a la población

Los municipios situados en zonas de riesgo deben disponer de planes de emergencia actualizados y fácilmente accesibles para la ciudadanía. Del mismo modo, las urbanizaciones y viviendas aisladas necesitan contar con planes de autoprotección coordinados con las administraciones.

Los autores subrayan que la planificación debe ir acompañada de formación continua. Conocer las rutas de evacuación, los puntos de encuentro, las zonas seguras y las diferencias entre confinarse o evacuar puede marcar la diferencia durante un incendio. En este sentido, los simulacros periódicos permiten que la población actúe con mayor seguridad y eficacia.

4. Implicar a toda la comunidad

La reducción del riesgo requiere la participación activa de administraciones, vecinos, organizaciones sociales y empresas. Involucrar a la ciudadanía en el diseño de los planes de emergencia fortalece la confianza, mejora la coordinación y favorece una respuesta colectiva más eficaz cuando se produce un incendio.

5. Coordinar la gestión del territorio

La gestión del riesgo no debe recaer únicamente sobre los servicios de extinción. Los expertos defienden una gobernanza integrada en la que urbanismo, planificación territorial, conservación ambiental y protección civil trabajen de forma coordinada.

Entre las medidas propuestas se incluyen limitar nuevas construcciones en áreas de alto riesgo, establecer franjas de transición entre usos del suelo y promover modelos de gestión forestal que aumenten la resiliencia del paisaje frente al fuego.

6. Crear incentivos para la prevención

Los especialistas consideran necesario favorecer económicamente aquellas actuaciones que reduzcan el riesgo de incendios. Instrumentos como los pagos por servicios ecosistémicos o determinados modelos de aseguramiento pueden incentivar la gestión sostenible del territorio y fomentar comportamientos preventivos tanto individuales como colectivos.

7. Reforzar la monitorización y la alerta temprana

La incorporación de tecnologías de seguimiento en tiempo real, imágenes de satélite, sensores ambientales, modelos predictivos y aplicaciones móviles de alerta permite disponer de información más precisa sobre la evolución de los incendios.

Estas herramientas facilitan una toma de decisiones más rápida, mejoran la coordinación entre los equipos de emergencia y permiten organizar evacuaciones más seguras.

8. Invertir en prevención a largo plazo

Los autores concluyen que invertir en prevención resulta mucho más rentable que actuar únicamente durante las emergencias. La creciente implicación del sector privado mediante instrumentos como los créditos de carbono, los bancos de hábitats o los bonos de impacto ambiental puede complementar la inversión pública y favorecer actuaciones que incrementen la resiliencia del territorio.

Una nueva cultura frente a los incendios

El incendio de Los Gallardos demuestra que los incendios forestales ya no pueden abordarse únicamente como un problema de extinción. Los expertos defienden un cambio de paradigma basado en la preparación, la colaboración entre administraciones, empresas y ciudadanía, así como en una gestión sostenible del territorio que permita reducir la vulnerabilidad de las personas y minimizar las consecuencias de futuros incendios.

Fuente

Fernández-Anez, N., y colaboradores. (2026, 17 de julio). Ocho actuaciones para mejorar la gestión del riesgo de incendio y proteger a la población. The Conversation. https://theconversation.com/ocho-actuaciones-para-mejorar-la-gestion-del-riesgo-de-incendio-y-proteger-a-la-poblacion-287703

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manos con una planta