En un nuevo artículo, Antonio Ruiz de Elvira reflexiona sobre la relación entre el cambio climático, los fenómenos extremos y los incendios forestales
Los incendios forestales cada vez más intensos forman parte de un escenario en el que los fenómenos extremos son más frecuentes y complejos. En un nuevo artículo, Antonio Ruiz de Elvira analiza cómo el cambio climático está modificando las condiciones ambientales y sostiene que la adaptación y la prevención deben convertirse en las principales herramientas para reducir sus consecuencias.
El autor compara la situación actual con grandes crisis del pasado, como la Peste Negra, para ilustrar que, aunque determinados fenómenos naturales no puedan evitarse, sí es posible preparar al territorio y a la sociedad para minimizar sus efectos.
Un clima cada vez más extremo
Según expone el artículo, el aumento continuado de la temperatura global durante las últimas décadas está alterando el comportamiento de la atmósfera. Entre los efectos señalados destacan un calentamiento especialmente intenso en el Ártico y las modificaciones en la circulación del chorro polar, que favorecerían la aparición de episodios meteorológicos más extremos.
Como consecuencia, se alternan periodos de lluvias persistentes, olas de calor, sequías e inundaciones que afectan tanto a los ecosistemas como a la actividad humana.
Bosques más vulnerables al fuego
El autor señala que las lluvias favorecen el crecimiento de la vegetación, mientras que las posteriores olas de calor secan el sotobosque, generando una elevada acumulación de combustible vegetal cuando no existe una gestión adecuada.
En este contexto, considera que el mantenimiento de los montes desempeña un papel fundamental para limitar la propagación de los incendios y reducir su intensidad.
Adaptación frente a fenómenos inevitables
La reflexión también plantea que, al igual que ocurre con otros riesgos naturales como terremotos, volcanes o inundaciones, la respuesta no debería centrarse únicamente en la actuación durante la emergencia, sino en el diseño previo de estrategias eficaces de adaptación.
El autor cuestiona la capacidad de los actuales sistemas de extinción para afrontar varios grandes incendios simultáneamente y propone reforzar la planificación preventiva frente a un escenario climático cada vez más exigente.
La importancia del cuidado continuo del monte
Como ejemplo, el artículo compara diferentes masas forestales y plantea que aquellas sometidas a una gestión y limpieza continuas presentan un menor riesgo de sufrir grandes incendios.
Desde esta perspectiva, el mantenimiento periódico del bosque se presenta como una de las herramientas más eficaces para aumentar la resiliencia del territorio frente al incremento de los fenómenos extremos.
Fuente
Ruiz de Elvira, A. (2026, 14 de julio). Incendios de verano y fenómenos extremos. Blog Medio Ambiente y Ciencia, madri+d. https://www.madrimasd.org/blogs/medioambiente/2026/07/14/107184


