Iniciativa para promover la reforestación y revegetación en la costa mediterránea ibérica

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El análisis de una tormenta que afectó al aeropuerto de Roma-Fiumicino en diciembre de 2024 muestra cómo ha cambiado el contexto climático en el que se desarrollan estos fenómenos. El calor y la humedad adicionales pueden incrementar los riesgos para los vuelos, especialmente durante el despegue y el aterrizaje

 

El trabajo, coordinado por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Italia, analiza la tormenta eléctrica que afectó al aeropuerto de Roma-Fiumicino el 13 de diciembre de 2024. El episodio se prolongó durante unas tres horas y provocó al menos ocho desvíos de vuelos, además de retrasos y esperas en el aire.

Para estudiar la evolución de las condiciones meteorológicas, el equipo comparó situaciones atmosféricas similares registradas en dos periodos: 1979-2000 y 2002-2023. Los resultados muestran que, aunque los patrones generales de circulación atmosférica se han mantenido relativamente estables, el contexto termodinámico ha cambiado.

En el periodo más reciente, las temperaturas del aire cerca de la superficie han aumentado entre uno y dos grados centígrados en amplias zonas del Mediterráneo occidental y central. Por su parte, la temperatura superficial del mar ha subido aproximadamente un grado en el conjunto de la cuenca.

Más inestabilidad y condiciones meteorológicas adversas

El aumento de las temperaturas modifica las condiciones en las que se desarrollan las tormentas. Un mar más cálido transfiere más calor y humedad a la atmósfera, lo que puede favorecer una mayor inestabilidad y proporcionar energía adicional para el desarrollo de episodios convectivos intensos.

El estudio también identifica cambios en las precipitaciones, la cizalladura del viento y la energía disponible para la convección. En las situaciones atmosféricas analizadas, las observaciones del aeropuerto de Fiumicino reflejan, además, rachas de viento más fuertes, un aumento de la temperatura del punto de rocío y una reducción de la visibilidad.

Estas condiciones pueden dificultar operaciones especialmente sensibles, como los despegues y aterrizajes. Las tormentas intensas, las precipitaciones fuertes, las ráfagas de viento y la visibilidad reducida pueden obligar a modificar rutas, desviar vuelos o limitar temporalmente la actividad aeroportuaria.

Consecuencias para la red aeroportuaria europea

El impacto de estos episodios no se limita necesariamente al aeropuerto donde se producen. La interconexión de la red aérea europea hace que los retrasos y desvíos registrados en grandes centros de conexión puedan trasladarse a otros aeropuertos y afectar a operaciones nacionales e internacionales.

Los investigadores puntualizan que los resultados no implican necesariamente que las tormentas eléctricas vayan a ser más frecuentes en todas las regiones. La principal preocupación es que fenómenos meteorológicos similares puedan desarrollarse en un entorno climático más cálido y con mayor disponibilidad de energía, aumentando su potencial de impacto.

El equipo científico plantea como siguiente paso ampliar el análisis a escenarios climáticos futuros para evaluar cómo podrían evolucionar las tormentas convectivas severas y sus efectos sobre los principales aeropuertos mediterráneos. El objetivo es aportar información que permita desarrollar estrategias de adaptación y reforzar la resiliencia del transporte aéreo frente al cambio climático.

 

Fuente

La Opinión de Murcia. (2026, 2 de septiembre). El calentamiento del Mediterráneo aumenta el riesgo para la aviación en Europa. La Opinión de Murcia.