Una investigación de WUR analiza cómo las columnas de humo alteran las condiciones atmosféricas y pueden ayudar a los equipos de emergencia a evaluar situaciones de riesgo
La evolución de un incendio forestal puede cambiar en cuestión de minutos cuando las llamas generan sus propias condiciones atmosféricas. Para comprender mejor estos episodios y anticipar situaciones peligrosas, el investigador y bombero Marc Castellnou, junto con el equipo GRAF de los Bombers de Catalunya, estudia las columnas de humo mediante globos meteorológicos que miden las condiciones del aire dentro y alrededor del fuego.
La investigación, difundida por Wageningen University & Research (WUR), combina mediciones de campo con información meteorológica y modelos informáticos. El objetivo es mejorar la comprensión de los procesos que pueden preceder a un comportamiento extremo y proporcionar información útil para la toma de decisiones de los equipos de extinción. <Cite refs={[«turn385106search0»]}/>
Cuando el fuego modifica el tiempo
Las condiciones meteorológicas influyen en la propagación de un incendio, pero la relación también funciona en sentido inverso. Cuando el fuego alcanza una gran intensidad, puede generar columnas que ascienden varios kilómetros y, en determinadas condiciones, forman nubes piroconvectivas.
Estas estructuras interactúan con la atmósfera circundante y pueden originar corrientes de aire y cambios repentinos en la velocidad y dirección del viento. El resultado puede ser una aceleración inesperada de las llamas y una propagación difícil de prever, con riesgos añadidos para los bomberos y las poblaciones próximas.
Medir la columna antes de que el incendio se intensifique
Castellnou y su equipo lanzan globos meteorológicos directamente a las columnas de humo para registrar temperatura, humedad y viento. Después comparan estos datos con las condiciones de la atmósfera que rodea al incendio.
La temperatura del aire y la estabilidad atmosférica ayudan a comprender si una columna puede seguir ascendiendo. También resulta importante analizar el viento, que influye en la evolución de la columna y en la circulación del aire cerca del suelo.
Si el penacho continúa creciendo, puede llegar a desarrollar estructuras piroconvectivas y desencadenar movimientos de aire capaces de modificar rápidamente el comportamiento del fuego. Por ello, obtener mediciones antes de que se alcancen esas fases podría proporcionar un margen adicional para evaluar los riesgos y revisar las estrategias de extinción.
Los incendios extremos también pueden continuar de noche
El descenso de las temperaturas y el aumento de la humedad suelen ofrecer mejores condiciones para controlar un incendio durante la noche. Sin embargo, algunos fuegos intensos mantienen un comportamiento extremo incluso después de la puesta de sol.
Según la investigación descrita por WUR, una gran columna de fuego puede modificar la atmósfera y mantener una capa de aire cálido y turbulento por encima del entorno inmediato. Estas condiciones pueden persistir aunque la superficie se enfríe, favoreciendo que la columna siga creciendo y que el incendio continúe activo con gran intensidad.
Comprender estos procesos puede ayudar a los equipos de emergencia a valorar mejor los peligros durante las operaciones nocturnas, sin asumir que la llegada de la noche reducirá necesariamente el riesgo.
De la investigación a las operaciones de extinción
El trabajo de Castellnou conecta la física atmosférica con la experiencia de los profesionales que intervienen en incendios forestales. La combinación de observaciones directas, modelos informáticos y datos meteorológicos permite estudiar cómo evoluciona el fuego y contrastar las previsiones con lo que sucede sobre el terreno.
WUR señala que este enfoque ya está ayudando a comprender y afrontar incendios extremos, incluidos fuegos recientes cerca de Madrid. La información puede contribuir a valorar si una estrategia operativa sigue siendo segura a medida que cambian las condiciones.
No obstante, las mediciones no permiten predecir con exactitud todos los cambios del fuego. La investigación busca mejorar el conocimiento de los mecanismos que desencadenan comportamientos extremos y facilitar que esa información se traduzca en decisiones útiles para los equipos de emergencia.
En un contexto de olas de calor y sequías más intensas, comprender la interacción entre el fuego y la atmósfera resulta cada vez más relevante. La colaboración entre científicos y bomberos permite acercar ese conocimiento al terreno y avanzar hacia una evaluación más temprana de las situaciones de mayor peligro.
Fuente
Wageningen University & Research (WUR). (2026, 11 de octubre). Measuring wildfire plumes to predict extreme fire behaviour.

