En una nueva reflexión, Antonio Ruiz de Elvira plantea medidas de adaptación para reducir los efectos de las olas de calor y las inundaciones
En una nueva entrada de su blog, Antonio Ruiz de Elvira continúa su reflexión sobre la adaptación al cambio climático y plantea distintas actuaciones para reducir el impacto de dos de los fenómenos extremos que, a su juicio, afectan cada vez con mayor intensidad a España: las olas de calor y las inundaciones.
El autor defiende que las políticas de adaptación deben centrarse en preparar las ciudades y el territorio para convivir con un clima más cálido y con episodios meteorológicos más intensos.
Edificios preparados para soportar el calor
Entre las medidas propuestas, el artículo destaca la necesidad de recuperar elementos propios de la arquitectura mediterránea tradicional, caracterizada por fachadas claras y un diseño orientado a reducir la acumulación de calor en el interior de las viviendas.
Además, plantea reforzar el aislamiento térmico de los edificios y facilitar el acceso a sistemas de climatización, especialmente para las personas mayores y los hogares con menores recursos económicos, con el objetivo de disminuir los riesgos asociados a las olas de calor.
Adaptar la jornada laboral al clima
Otra de las propuestas consiste en reorganizar los horarios de trabajo durante el verano para evitar la exposición a las horas de mayor radiación solar.
El autor sugiere concentrar la actividad laboral en las primeras horas del día y compensar posteriormente esa reducción horaria durante los meses de invierno, como una medida para proteger la salud de los trabajadores frente al aumento de las temperaturas.
Más vegetación para reducir el riesgo de inundaciones
En relación con las lluvias torrenciales, el artículo recupera la iniciativa Laderas Verdes, presentada previamente por el autor, que propone incrementar la cobertura arbórea en las laderas situadas entre la costa mediterránea y las sierras próximas.
Según esta propuesta, el aumento de la vegetación favorecería la infiltración del agua, contribuiría a la recarga de los acuíferos y reduciría la cantidad de vapor de agua disponible para alimentar precipitaciones extremadamente intensas.
Distribuir el agua para disminuir su fuerza
El artículo también plantea replantear la gestión del agua de escorrentía. En lugar de concentrarla en grandes cauces, propone distribuirla mediante una red de canales que reduzca la velocidad del flujo y, con ello, el potencial destructivo de las inundaciones.
Desde esta perspectiva, la planificación hidrológica y la gestión del territorio se presentan como herramientas fundamentales para aumentar la resiliencia frente a un clima cada vez más extremo.
Fuente
Ruiz de Elvira, A. (2026, 23 de julio). Combatir la Emergencia Climática – II. Blog Medio Ambiente y Ciencia, madri+d. https://www.madrimasd.org/blogs/medioambiente/2026/07/23/107206


