Atlas de la Desertificación de España
Autores
Jaime Martínez Valderrama y Jorge Olcina Campos
Disponible aquí
La desertificación constituye uno de los principales desafíos ambientales de España y continúa avanzando como consecuencia del cambio climático, la presión sobre los recursos naturales y determinados usos insostenibles del territorio. Para mejorar el conocimiento de este proceso y facilitar el desarrollo de estrategias de prevención y restauración, se ha puesto en marcha el proyecto Atlas de la Desertificación de España (ATLAS), una iniciativa financiada por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y con fondos europeos NextGenerationEU.
El proyecto comenzó su actividad en mayo de 2023 y finalizará en diciembre de 2025, con el objetivo de convertirse en una herramienta de referencia para la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación y la aplicación del principio de Neutralidad en la Degradación de las Tierras en España.
Una base cartográfica para comprender la desertificación
Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en recopilar y organizar toda la información cartográfica relacionada con la desertificación existente en España. Para ello se integran mapas nacionales sobre variables climáticas, recursos hídricos, usos del suelo, calidad de los acuíferos, demografía, agricultura y otros factores que influyen en la degradación del territorio.
Además, el proyecto desarrollará un inventario de las principales zonas afectadas por la desertificación y elaborará un mapa de probabilidad mediante técnicas de inteligencia artificial y análisis masivo de datos. Toda esta información estará disponible en acceso abierto para facilitar su consulta por parte de administraciones, investigadores y sociedad.
Un problema que continúa creciendo
Los responsables del proyecto recuerdan que la desertificación afecta especialmente a las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, donde la pérdida de productividad biológica, económica y de biodiversidad está estrechamente relacionada tanto con las variaciones climáticas como con las actividades humanas.
En España, la expansión de las zonas áridas y el aumento de la presión sobre los recursos naturales hacen que este proceso avance progresivamente, incrementando el riesgo para los ecosistemas, la agricultura y la disponibilidad de agua.
El reto de representar la desertificación sobre el territorio
Uno de los aspectos más complejos de la desertificación es su representación cartográfica. Aunque desde finales de la década de 1970 se han elaborado diversos mapas mundiales sobre este fenómeno, todavía no existe un método universal capaz de representar con precisión su distribución y severidad.
Los investigadores señalan que la dificultad radica en integrar procesos muy diferentes, como la erosión, la degradación del suelo o el deterioro de los recursos hídricos, además de establecer indicadores objetivos y comparables que permitan identificar cuándo un territorio puede considerarse degradado.
Precisamente, esta ausencia de metodologías consolidadas representa una oportunidad para desarrollar nuevos modelos que puedan aplicarse no solo en España, sino también en otras regiones del mundo afectadas por la desertificación.
Tres bloques para entender el fenómeno
El Atlas de la Desertificación de España se estructura en tres grandes apartados. El primero reúne información cartográfica organizada por diferentes categorías relacionadas con el clima, el agua, el suelo, la agricultura, los incendios forestales y otros factores ambientales.
La segunda sección constituye el núcleo principal del proyecto e incorpora los nuevos mapas de desertificación desarrollados durante la investigación. Finalmente, el atlas incluye diversos casos de estudio que permiten comprender mejor la complejidad del fenómeno mediante ejemplos concretos analizados por especialistas.
Una herramienta para mejorar la gestión del territorio
Los impulsores del proyecto consideran que disponer de información espacial detallada permitirá diseñar políticas públicas más eficaces para prevenir la degradación del suelo, restaurar ecosistemas y adaptar el territorio a los efectos del cambio climático.
Además de servir como apoyo a la planificación ambiental, el atlas pretende convertirse en una fuente de conocimiento accesible para investigadores, administraciones y ciudadanía, favoreciendo una mejor comprensión de uno de los principales retos ambientales que afronta España.



